YO, ZAPATERO
Escuchando las noticias, mi mente se traslada a la época de los romanos...aquellos emperadores endebles, acomplejados, insensatos, corruptos, oscuros...dedicaban su corta presencia en la vida a avasallar, someter, dominar, hostigar, engañar y aniquilar a todo aquel que de alguna u otra manera no coincidía en ideas y propósitos. ya fueran amigos, familiares o al mismisimo pueblo. El preciado tiempo de estos individuos lo dedicaban a consultar oráculos y recibir consejos erróneos de unos y otros, que al final les llevaban a desinteresarse y a no inmiscuirse en las funciones de gobierno para envolverse en un halo de nubes que les transportaban a abandonarse en grandes orgias, y caer en el olvido de sus compromisos. Dejando al pueblo a merced de la duda, la confusión y el desorden. Ese miedo a salir de palacio, a dirigirse al pueblo para comunicar sus decisiones de jefe de Estado, todo echo a través de intermediarios. Pienso yo, no fuera acaso porque alguna daga perdida y extenuada de tanto confiar, se encaminara a sus pechos y terminar con tanta ineptitud. ¡Qué deciros! parece ser que hemos vuelto a aquellos temidos de tiempos. Tenemos a un divino y místico Zapatero, recostado en su diván, divagando sobre cúal será la palabra más acertada para desacer los corazones y ensalzarlo como un ser celestial. Mientras sus ministros, portavoces y demás den la cara por él. Tanto afán por el poder y la gloria, puede llevar a perder la cabeza. ¡ Oh divino Zapatero, dejanos en paz, pero en paz de la buena! Deja que nuestras vidas transcurran sin tanta zozobra, mentiras y burlas. No somos titiriteros, somos un pueblo que quiere un gobierno digno, que no siempre duda y discordia entre los ciudadanos. ¿que queda de esa gran nación de hace un par de años? ahora somos el hazmereir de todos, hasta de los terroristas que siguen y seguirán jugando con nuestras vidas, porque ahora amigos, están fuertes, muy fuertes. Con el estado de derecho conseguimos desarmarlos. El diálogo sin libertad, no nos llevará nunca a la PAZ. ¡ No puedo creer que estemos a merced de una banda de asesinos porque no tenemos un presidente que tenga el coraje suficiente y lo que hay que tener, para dar un puñetazo en esa mesa de negociaciones y diga: ¡ BASTA YA, hasta aquí hemos llegado!! No deben ser los votos lo que prime, porque nuestra nación no sólo pierde en cada atentado un pedacito de corazón, también pierde en la economía, en el desarrollo...excesiva es la cuantía en daños familiares y materiales que deben ser pagados y que saldrán como es natural de los contribuyentes, en esto también hay que pensar. De verdad os digo, no llego a comprender como el divino presidente se ha dejado acorralar por sus protegidos.¿ Y ahora que queda? Pues tenemos a la oposi´ción, este es su momento y el de todos los que quieran unirse a no ceder ante ETA, a no permitir que nos chantajeen, que jueguen con nuestas vidas y no por votos, sino por la dignidad de cada uno de nosotros como ser humano. Hay que poner manos a la obra y acabar con tanta locura. Quiero que mis hijos y mis nietos tangan una nación libre, no subyugados a la voluntad de unos cuantos verdugos, porque son unos cuantos, no es ni mucho menos todo el pueblo vasco el que comparte la idea de que matar es la mejor opción, ni son todos los socialistas, los que comparten la idea de dialogar poniendo sobre la mesa lo que exige la banda, ni mucho menos echando al olvido a las victimas de estos manipuladores asesinos.Los presos de ETA no son los que están en las cárceles, los presos de ETA son los hombres, mujeres y niños vascos que no tienen la libertad necesaria para vivir el día a día sin miedos ni amenazas, y en estos momentos me acuerdo de la señora Gotzone Mora un verdadero ejemplo de ello. Así que no es el momento de buenos consejos ni de buenas palabras, no hay que ablandarse, hay que actuar con bravura, estamos hablando de millones de ciudadanos que necesitan, encontrar el verdadero camino de la Paz y la Libertad.Y si nuestros gobernantes sufren incapacidad laboral tendrán que renunciar a su puesto de trabajo. Ana Serra, Miembro de la plataforma Extremeños por el cambio.









